Teatro Griego de Taormina

 

El Teatro de Taormina, aunque de orígenes inciertos, se cree que fue mandado construir bajo el dominio de los griegos, a pesar de su aspecto de teatro romano. Por lo que se piensa, dicho aspecto es debido a que la estructura original con palco escénico, durante el dominio romano, fue transformado en anfiteatro, adonde se llevaban a cabo las luchas de gladiadores. Del antiguo palco se conservan solo algunas secciones de bloques a forma de cubo, situadas en la parte trasera del actual escenario.

Hoy en día es, junto con el Teatro Greco de Siracusa, centro de espectáculos, conciertos y eventos de vario tipo, principalmente durante los meses de junio a septiembre.

Los turistas que hayan elegido pasar por esta hermosa localidad, deben necesariamente visitarlo tanto por su interés arquitectónico como por la posición privilegiada en la que está situado, que permite contemplar el Etna por un lado y por el otro, desde el mirador situado en la parte más alta del teatro, un espectacular panorama del mar Jónico. Dicho mirador se encuentra repleto de árboles y de una espléndida vegetación típicamente mediterránea (maquia), que ofrece a los visitantes un poco de frescura, muy agradable sobretodo en los meses más calurosos del año.

El Teatro está bastante bien conservado, con sus antiguas gradas de piedra aún presentes en varias zonas que permiten a los turistas de hacer una pausa y observar desde ellas el encanto que le rodea. Sin embargo, algunas de las gradas de piedra que están bastante degradadas, se encuentran actualmente cubiertas por otras de madera. La parte alta del teatro se halla rodeada por un estupendo doble túnel, parcialmente reconstruído, realizado con arcos que están sostenidos, por un lado, con columnas de mármol y, por el otro, con pilares de piedra.

Existen documentos que confirman que antiguamente, a las espaldas del palco había una serie de columnas de estilo corintio (algunos de sus capiteles se encuentran hoy en día en la parte trasera del actual escenario), con tres grandes aberturas a forma de pórtico que abrían paso al hermoso panorama mar Jónico-Etna, todo ello destruído a causa del paso del tiempo y sobretodo del abandono del teatro. Las columnas visibles actualmente son el fruto de un intento de reconstrucción de las originales que, desgraciadamente, son poco fieles a las mismas.

Recorriendo los varios rincones del teatro se observan numerosas de las antiguas columnas tumbadas por el suelo, aunque de la mayoría se conservan solo algunos fragmentos, así como el basamento de un pequeño santuario que se hallaba cerca del mirador.

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