Semana santa en Sicilia

Sicilia, se sabe, es mayoritariamente católica, cosa que se confirma con la enorme cantidad de iglesias que se encuentran en cada uno de sus pueblos y ciudades. Por este motivo la Semana Santa (Pasqua en italiano) se vive de manera muy parecida en casi todos ellos: procesiones en las que la imagen de Cristo recorre las principales calles y misas en los que se reviven los momentos citados en la Biblia. Sin embargo, en algunos lugares estas manifestaciones se realizan de manera mucho más llamativa.


Por ejemplo, el viernes Santo en Palermo prevé cuatro estupendas procesiones, organizada cada una de ellas por las cuatro diferentes cofradías de la ciudad: la de los Cocchieri, que antiguamente estaba compuesta por los nobles de Palermo, y en la que se  lleva en procesión una urna de cristal con Cristo muerto y una representación de la Virgen María, procesión escoltada por una comparsa vestida con armaduras medievales; la de los Panettieri, en la que se llevan en procesión a las mismas imágenes citadas antes pero aquí son escoltados tanto por numerosos fieles cristianos como por una comparsa vestida con armaduras romanas; la de la Virgen Santissima Addolorata della Soledad, que lleva en procesión una escultura de madera de Cristo muerto y otra de la Virgen de la Soledad; la de los Cassari, dedicada a la Madonna del Lume, en la que participan los artesanos de Palermo que llevan en procesión la estatua que la representa, a través de las calles de la ciudad hasta llegar al Teatro Massimo.


Mucho más singular es la Semana Santa que se celebra en el municipio de Piana degli Albanesi, en la provincia de Palermo. La mayoría de sus habitantes son de cultura italo-albanés y para ellos la Semana Santa, que es la fiesta más importante del año, empieza el viernes anterior con la celebración de la resurección de Lázaro, donde los fieles cantan por las calles principales. En el Domingo de Ramos se recuerda la entrada de Jesús en Jerusalem con la llegada del Eparca (autoridad homóloga al obispo para la iglesia católica oriental) que lo hace a lomos de un burro, para después proceder a la bendición de las palmas y de las ramas de olivo de los presentes. La fiesta sigue el Jueves Santo, día en el que el Eparca lava los pies de los participantes de la misa, mientras que el Viernes Santo los habitantes de la localidad, en procesión por todo el pueblo, cantan en lengua griega y albanés cantos fúnebres. En el día del Sábado Santo se llevan a cabo los bautizos según el antiguo rito de la inmersión, se quitan los velos negros de las iglesias y, durante la noche, se repite un canto que celebra la resurección de Cristo. El Domingo de Pascua, durante la misa, se canta de nuevo y de forma repetida el canto de la resurección de Cristo y una vez acabada, se lleva a cabo una curiosa procesión en la que las mujeres se visten con estupendos vestidos de la tradición albanés. La procesión se termina con cantos de alegría y se distribuyen huevos rojos entre los presentes como símbolo del nacimiento y de la resurección.


Por último se señala otra curiosa procesión, esta vez en la parte opuesta de la isla, en la ciudad de Modica, en la provincia de Ragusa. El Domingo de Pascua, por la mañana, la procesión de los fieles lleva una estatua de la Madonna, realizada en madera en puro estilo de títere siciliano, y otra de Cristo resucitado. Llegado el mediodía, se disparan numerosos fuegos artificiales y petardos a son de campana, momento en el que la Madonna vé a lo lejos a Cristo resucitado, dejando así caer el mantón negro que la cubre y dejando libres una decena de palomas blancas. Cuando la Madonna se encuentra frente a Cristo, ésta se agacha para besar su pecho. De ahí que la procesión venga llamada la de la Madonna Vasa-Vasa (besa-besa).

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