Ragusa

 

 

La ciudad de Ragusa es la capital de la homónima provincia, la más al sur de Sicilia y de toda Italia. Su amplio territorio se desarrolla sobre los Monti Iblei, convirtiéndolo en el tercer municipio más grande de la isla, y donde el punto más alto se encuentra a 680 metros sobre el nivel del mar. Ragusa cuenta con un gran número de obras arquitectónicas barrocas, que en el año 2002 fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


La ciudad se encuentra dividida en dos grandes zonas perfectamente diferenciadas: la que se conoce como Ragusa superior, en la que se desarrolla la parte más nueva y moderna de la ciudad, y Ragusa Ibla (o Ragusa inferior), zona antigua de la ciudad y en la que se hallan la mayor parte de las obras arquitectónicas de interés. Para desplazarse de una parte a la otra, aunque hay unas escaleras internas que las comunica, conviene hacerlo en coche ya que existe un desnivel bastante pronunciado.


Las dos obras más importantes de Ragusa superior, ambas en el centro histórico de la ciudad, son la bellísima Catedral de San Giovanni, principal lugar de culto católico de la zona, y el estupendo Palazzo Zacco, en estilo rococó y que hoy en día hace las veces de museo.


Ragusa Ibla (popularmente conocida simplemente como Ibla), fue una pequeña ciudad medieval completamente reconstruída tras el devastante terremoto del 1693. Cuenta con más de cuarenta iglesias y numerosos palacios de estilo barroco, que son y han sido escenario de varias películas y series televisivas. Se aconseja acceder a Ibla a través de la Via Risorgimento, en dirección a Modica, por dos motivos: el primero es que desde aquí será posible contemplar la ciudad desde su punto más característico, con los edificios que se asoman sobre la colina dando la impresión de contemplar un enorme pesebre navideño en vivo y en directo, siendo todavía más espectacular durante la noche; y el segundo, porque nada más llegar a la zona inferior, se halla un aparcamiento bastante grande en el que es posible dejar el coche, para después recorrerla tranquilamente a pie (dentro de Ibla es complicado encontrar aparcamiento, ya que la mayoría se encuentran reservados a los residentes). El principal lugar de culto católico es el Duomo di San Giorgio, que presenta una estupenda escalinata ante su entrada principal y una bellísima fachada con forma de torre en cuya punta se halla el campanario. Si se contempla de noche, no se puede pasar por alto su espléndida cúpula, cuyas vidrieras de color azul donan un toque especial a esta maravillosa iglesia. Algunas otras iglesias del lugar que merece la pena visitar son las siguientes: la Chiesa delle Santissime Anime del Purgatorio, una de las pocas que resistió al fatídico terremoto del 1693 y una de las más bellas de Ibla; la Iglesia dell'Itria y de San Giuliano, entre las más antiguas del lugar y que fue reconstruída en parte tras el terremoto; la Iglesia de Sant’Agnese, que es lo único que queda en pie de lo que fue la antigua iglesia de San Giovanni Battista; la Iglesia y el convento dei Padri Cappuccini, que hoy en día hace las veces de Museo Diocesano de arte sacro, aunque aún se utiliza con  frecuencia para la celebración de bodas; la Iglesia de San Giacomo Apostolo, en el centro de los jardines públicos, que presenta una magnífica fachada con tres órdenes arquitectónicos diferentes; la Iglesia de San Giuseppe, que presenta una bellísima fachada en estilo rococó y cuyo interior tiene forma ovalada; y la Iglesia de la Santissima Annunziata, que gracias a las fechas inscritas en la campana mayor se ha sabido que es la más antigua de Ibla.


Se encuentra también el magnífico Portale di San Giorgio, en estilo gótico-catalán, que tiene un pasado muy significativo. Es  uno de los símbolos de la ciudad de Ragusa y es lo único que quedó en pie de la antigua Iglesia de San Giorgio tras el terremoto del 1693.


Entre los edificios no religiosos cabe destacar el Palazzo Arezzo di Trifiletti, enfrente del Duomo. Externamente no destaca entre el resto de edificios que lo rodean, pero merece la pena visitarlo internamente ya que contiene magníficos salones elegantemente decorados, que actualmente se utilizan para realizar eventos de vario tipo. Otros de los interesantes palacios con los que cuenta Ibla son: el PalacioArezzo Bertini, que se eleva sobre la colina y que fue construído sobre las ruinas del antiguo castillo normando, destruído por el terremoto del 1693; el Palacio La Rocca , que presenta una serie de balcones cuyas repisas están estupendamente esculpidas; y el Palacio Arezzo San Filippo, en puro estilo señorial, que se conserva perfectamente y en cuyo centro se abre un túnel bajo el cual pasa la calle que da a la Piazza Duomo.
Para acabar, se podrán visitar los Giardini Iblei (jardines públicos) desde los cuales se podrán observar estupendos panoramas de las colinas que rodean toda Ibla

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