Messina

La ciudad de Messina se encuentra al noreste de Sicilia, sobre el estrecho que la separa del continente por tan solo tres quilómetros. Por ello, su puerto es el punto desde el cual salen y llegan continuamente los enormes transbordadores que comunican Sicilia con la península itálica. Su posición estratégica ha sido además la causa de que por ella hayan pasado todos los pueblos que han dominado Sicilia: griegos, cartagineses, romanos, normandos, etc. La ciudad se encuentra en terreno bastante llano, por lo lo ideal que es visitarla a pie. Lo único que cabe tener en cuenta son las altas temperaturas que se dan durante los meses de julio y agosto, que la pueden hacer mucho más fatigosa.

La visita se puede iniciar desde la Piazza Salvatore Pugliatti, donde se halla la Universidad de Messina, una de las más antiguas de Italia. Nació como primer Colegio Jesuíta del mundo y fue fundado personalmente por Don Ignacio de Loyola. Justo enfrente, se encuentra el bellísimo Palazzo Piacentini, que alberga el juzgado de Messina, y que fue construído sobre el antiguo hospital, que se destruyó con el fuertísimo terremoto del año 1908. Además de su magnífica fachada que recuerda a los antiguos templos dóricos, sobre su techo se levanta una bellísima escultura de una cuádriga guiada por la diosa Minerva. Cerca del palacio arzobispal, en la Via Sant'Elia, se levanta la Iglesia de Santa Maria Alemanna, de estilo gótico puro, construída por orden del rey de Sicilia Federico II.Como anécdota, este lugar fue refugio de Miguel de Cervantes tras la batalla de Lepanto.

Recorriendo la Via Garibaldi se podrá visitar la fabulosa iglesia dedicada a la Santissima Annunziata dei Catalani, que se encuentra semienterrada por las ruinas causadas por los terremotos. Es de estilo bizantino aunque presenta numerosos detalles típicos del arte románico y árabe. Más adelante, sobre la misma calle, se llega a la Piazza Unione Europea, en la que se encuentra el Palazzo Zanca, donde se aloja el Ayuntamiento, de estilo neoclásico. Éste sostituye al antiguo palacio municipal que formaba parte de la denominada Palazzata, destruída por el terremoto del 1908, que era un conjunto de edificios construídos uno al lado del otro formando una especie de cortina, y cuya fachada presentaba toda una serie de columnas de orden jónico. Siguiendo por la Via Garibaldi, frente a la Piazza V.E. Orlando, se halla el magnífico edificio del Teatro Vittorio Emanuele II, de estilo neoclásico, construído por orden del rey Fernando II de las Dos Sicilias.

Continuando por la misma calle, a pocos minutos de allí, se encuentra la estupenda Fontana di Nettuno. Sus esculturas no son las originales, las cuales se encuentran en el Museo Regional de Messina, y que fueron sostituídas por haber sufrido graves daños durante los bombardeos de la revolución del 1848 y con el terremoto del 1908. Volviendo hacia atrás, se llegará a la Piazza Duomo donde se halla la espléndida Catedral, construída por orden de Rogelio II. Su aspecto actual es el que más se acerca al original que era de estilo normando, ya que ha sido reconstruída en varias ocasiones a causa de los terremotos. En su interior, además de poder contemplar maravillosas estatuas, mosaicos y decoraciones, se podrá visitar el museo del tesoro que expone una rica colección de valiosos objetos de culto religioso, y se podrá subir hasta la punta del campanario, desde donde se podrán contemplar una vistas espectaculares de la ciudad. Muy característica es también la torre de dicho campanario, que cuenta con un estupendo reloj astronómico animado, considerado el más grande y complejo del mundo, compuesto por varias estatuas de bronce que representan escenas históricas de Messina y religiosas. Cada día, al sonar las campanas del mediodía, las estatuas se ponen en movimiento y emiten sonidos.

En la misma plaza del Duomo se halla además la monumental Fontana di Orione, con sus estupendas estatuas y esculturas de mármol, realizada a manos del mismo escultor que poco tiempo después hizo la Fontana di Nettuno. Además de los edificios y monumentos descritos, que son solo una pequeña parte de los que se encuentran en esta ciudad, también merece la pena visitar el Museo Regional de Messina, que expone grandes obras de arte del famoso Caravaggio, entre otros artistas, además de esculturas, mosaicos y objetos de oro.

Para finalizar, cabe destacar que en el Estrecho de Messina es muy habitual observar el curioso efecto óptico denominado Fata Morgana, en el que las imágenes distantes que se ven en el horizonte parecen más largas y como si flotaran en el aire.

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